Microsoft se quiere alejar del formato del iPad Pro... pero no para de compararse con él

Tras dos eventos en los que finalmente presentaron otras cosas, por fin Microsoft ha actualizado el Surface Pro. Tal y como mencionaban los rumores, el nuevo convertible sigue con el concepto original y mejora potencia, autonomía y niveles de ruido. Los Intel Core i7 Kaby Lake de séptima generación hacen su acto de presencia.

Con esto, los de Redmond confirman que siguen queriendo alejarse del concepto de tableta "iPad", mezclando la comodidad de un portátil y la versatilidad de una tableta en estos convertibles. El objetivo: demostrar que en Apple están equivocados cuando quieren separar eso en dos dispositivos diferentes. Ahora bien... ¿realmente se están separando?

Comparaciones con Apple en prácticamente todo

Una de las cosas que más ha despertado mi curiosidad durante el evento y en los datos oficiales de presentación es que el nuevo Surface Pro no deja de compararse con el iPad Pro. La batería dura un 20% más que el iPad Pro, el procesador puede llegar a ser 1,7 veces más rápido que el iPad Pro...
Incluso con el nuevo Surface Pen, lo equivalente al Apple Pencil, también hay comparaciones: el tiempo de respuesta del lápiz de Microsoft es la mitad que el de Apple. Y mi pregunta es, si precisamente quieres hacer entender que el concepto de tableta de Apple es erróneo, ¿por qué Microsoft no ha dejado de compararse a él en todo momento?

Obviamente Apple es la competencia a vencer, y por lo tanto los argumentos para que nos saltemos de plataforma no van a faltar. Y el hecho de que el nuevo Surface Pro consiga velocidades mayores que las de un iPad Pro o que su Pen tenga menos lag va a hacer que en Cupertino se pongan las pilas, así que nada mejor que una sana competencia.

Pero cuando quieres diferenciarte de una gama o formato concreto de dispositivos, no sé si lo mejor es compararse continuamente con ella. Algo parecido ha ocurrido por ejemplo en Huawei, cuyo nuevo portátil no ha dejado de compararse con el peso y la delgadez del MacBook de 12 pulgadas en las diapositivas de presentación

Esto señala que en el mercado, aunque los fabricantes vayan tirando por sus propios caminos tal y como la propia gama de convertibles demuestra, Apple sigue siendo la compañía a la que mira todo el mundo para ver cómo innova. Y el próximo movimiento lo va a tener esta misma compañía, cuando presente sus novedades en la WWDC. Y en ellas, me atrevo a decir que pocas comparaciones con la competencia vamos a ver.

La diferencia entre pedir créditos rápidos faciles o solicitarlo en un banco

Puede definirse un crédito como aquella operación de carácter financiero en la que una persona, conocida como acreedor, presta una cantidad determinada de dinero a otra, llamada deudor

A tal efecto, este último debe comprometerse a devolver hasta el último euro acordado en un plazo definido y pactado antes, y cuya cuantía se basará en unas condiciones estipuladas. A esta suma, se le habrán de agregar los intereses devengados, además de seguros y costes asociados, si es que existen.
En nuestros días, los créditos rápidos faciles cada vez están siendo más demandados por los clientes en contraposición a los otros préstamos solicitados a las entidades bancarias tradicionales. Con un único clic se puede obtener dinero de forma rápida, hecho que agiliza de sobremanera los trámites y que supone, un factor diferencial y llamativo para todo tipo de consumidores. Puede obtener aquí más información comparativa de los creditos rapidos con asnef sin nomina frente a los préstamos bancarios.
A continuación valoraremos distintos aspectos que le otorgan esta “incipiente” situación dentro de las entidades de crédito. 
Diferencias entre créditos
  • Cuantía: los microcréditos rápidos o créditos online destacan por ofrecer cantidades no tan altas de dinero. Generalmente, no superan los 800 euros. En cambio, los créditos bancarios a veces recurren a importes superiores, de un mínimo de quinientas unidades monetarias (500 euros). 

  • Documentación: los préstamos por internet no exigen papeleo alguno para su solicitud. Únicamente debe superarse la mayoría de edad, tener DNI y número de cuenta bancaria personal a mano, y proporcionar la dirección de correo electrónico. Por otra parte, los bancarios tienden a exigir sus más recientes nóminas, y frecuentemente, también el IRPF de los últimos años. En caso de no poder presentarse esta documentación, el solicitante se quedará sin posibilidad de optar a la financiación que desea. 

  • Comodidad: si quiere pedir un crédito en alguna entidad bancaria, tendrá que desplazarse hasta su sucursal más próxima, y hacer frente a posibles colas y otras probables incómodas eventualidades. Con los créditos online, tan sólo necesitará que su aparato personal (ordenador, tablet o smartphone) disponga de conexión a internet. 

  • Período de tramitación: los bancos habitualmente tardan más tiempo en tramitar sus créditos e ingresar el dinero a sus clientes que las organizaciones que conceden créditos rápidos. Estas compañías que operan virtualmente, una vez cerrado el contrato, apenas suelen tardar entre quince y treinta minutos en poner a disposición del usuario el importe estipulado, agilizando significativamente el proceso.

  • Créditos con ASNEF: los bancos de siempre no conceden préstamos a las personas que figuran en distintos registros de morosos como el de ASNEF. Si usted es una de ellas, olvídese de solicitarlo en una entidad tradicional.

  • Préstamo con o sin explicaciones: cuando se pide un crédito al banco hay que explicar en qué se pretende invertir. Es decir, a qué va destinado este dinero. En base a su situación financiera y explicaciones que aporte la entidad, valorarán la conveniencia de concedérselo o no. Sin duda, otro aspecto favorable para los créditos online.

Mejores cervezas de 2015 (2/2).


Tras publicar la primera parte la semana pasada, y sacando tiempo de donde no lo tengo (ya os explicaré en unos días…), hoy toca rematar el recopilatorio de las 50 cervezas que más nos gustaron en 2015. Sin más, aquí van…

26. Karl Strauss – Mosaic Session. Sin ninguna duda se trata de una de las grandísimas sorpresas del año y muy posiblemente la mejor cerveza lupulada que he bebido en todo el año. Bebible como ella sola, intensísima aromáticamente, genialmente simple y simplemente genial… Cada trago pide más. Sensacional. Además, si no me falla la memoria, con esta cerveza descubrí el lúpulo Mosaic y a día de hoy es uno de mis favoritos por su delicioso aroma tropical y cítrico.


27. Kees – Export Porter 1750. Estos holandeses llegaron de la nada con cervezas que pasarían desapercibidas en cualquier estantería si no te las recomiendan. Ni llaman la atención por el diseño de sus etiquetas ni por complicarse con los nombres de sus cervezas: solamente un color para cada variedad y un nombre que es el del estilo. Simple pero ¿para qué más? Todas sus cervezas me parecen como mínimo notables pero hay una en concreto que me hizo abrir los ojos como platos y es esta Export Porter verdaderamente sensacional, cosa que se explica fácilmente porque su cervecero, Kees Bubberman, es el ex de Emelisse, una cervecera holandesa que se labró un notable prestigio precisamente con las cervezas oscuras de alto octanaje.


28. Laugar Aupa Tovarisch Lagavulin Edition (barril). Qué decir de estos cerveceros que muchos no sepáis ya. Se ganaron la crítica del público cuando aún eran homebrewers frecuentando muchas ferias, y su Imperial Stout Aupa Tovarisch tuvo gran parte de culpa. Ésta que hoy nos ocupa, hecha ya como cerveceros “con papeles” y envejecida con el reconocido whisky escocés Lagavulin, la pude disfrutar de barril gracias al “meet the brewer” que montaron en el Olhops de Valencia, y me dejó patitieso. Junto con otra cerveza local que tenéis más abajo en la letra R, estoy convencido que es una de las mejores Imperial Stout producidas a escala local y no solo eso sino que tiene muy poco que envidiar a muchísimas foráneas. En esas estamos, sí… Si fuese cualquier “petróleo” danés o yanqui todo serían halagos. Un trago maravilloso, contundente, con el alcohol presente pero muy bien redondeado, cremosa, cálida y licorosa, ahumada… Imponente.

Cuando bebes pintas en una bar luego no sabes ni cuales
son las cervezas fotografiadas. Esto me pasó en este caso
así que os dejo con una foto cortesía de los propios Laugar.
¡Gracias cracks!

29. Logsdon – Sezoen Bretta. Lo cierto es que cuando piensas en el estilo Saison lo primero que te viene a la mente es Bélgica o Francia y aunque vivimos en un mundo hiperglobalizado uno no deja de sorprenderse por encontrarse con una cerveza aparentemente tan clásica pero al mismo tiempo de corte actual como es esta elaboración de Oregon. Realmente destacable esta Saison, con el amigo Brett haciendo de las suyas y sumándose al festín que ya de por sí ofrecen sus notas a cereal, cítricas y especiadas. A ciegas muy posiblemente me la hubieran colado por cualquier elaboración valona.


30. Magic Rock – Bearded Lady Bourbon Barrel Dessert Edition (barril). Uno de los “copones” del Borefts, una Imperial stout suntuosa, elaborada con chocolate y canela y envejecida en barricas de Bourbon. Como diría aquel, “¿hace falta disir algo más?”…


31. Magic Rock – Cannonball (lata). Una de las últimas y más gratas sorpresas de finales de año en lo que a lúpulo se refiere. Un “chute” de pino y pomelo en vena, algo que no entiendo por qué cada vez cuesta más de ver ya casi todas las IPAs europeas últimamente ofrecen notas a fruta tropical. Aromática, refrescante, amarguita en su justa medida y muuuuy adictiva. Para beber sin parar.


32. Modern Times – Blazing World (lata). Y va otra lata, en este caso una estupenda Amber Ale lupulada, con mucha fruta tropical, y muy bien rematada por una buena base maltosa acaramelada sin que ello perjudique lo más mínimo a su facilidad para beber y su trago equilibrado. Fantástica. Para tomar de dos en dos… y eso que la lata es de 47,5cl ;).


33. Naparbier Avant – Avant Garde Barley Wine 2013. A pesar de las muchas novedades y de que la Napar Potemkin perfectamente podría ocupar el lugar de ésta en esta lista (la he añadido en el “extra” del final del post), he preferido incluir esta Barley Wine envejecida en barrica de vino durante 15 meses que disfruté enormemente. Ofrece notas licorosas, cálidas y dulces que la asemejan a un vino dulce e incluso a un brandy, mucha madera, fruta desecada especialmente pasas y dátiles… un festín de mucha altura. A mucha gente le gustó más su Avant Garde Dubbel, pero a mí me enamoró perdidamente esta joyita, incluso más que la reciente edición 2015 de la Barley Wine envejecida en brandy.


34. Omnipollo – Agamemnon Bourbon. (barril). Reconozco que hasta el Borefts’15 mis flirteos con esta cervecera sueca fueron escasos y no siempre provechosos, especialmente en lo concerniente a sus IPAs, que me parecieron un tanto excesivas de precio y algo sobrevaloradas por la crítica. Pero, ¡ay, mamacita! Lo que tenemos aquí y también la que le sigue son dos “animales” de muuucha altura… Entrar en territorio nórdico es hacerlo en la oscuridad más absoluta de los “petróleos” pero esta Imperial stout en concreto debe ser el carburante de los Dioses del Olimpo. ¡Qué pasada de cerveza! Su Agamemnon “normal” es una I.stout elaborada con jarabe de arce pero ésta edición en concreto además está envejecida 15 meses en barricas de Bourbon. Y aunque sus 13,2% de alcohol puedan asustar a alguno, están maravillosamente escondidos. ¡Qué pasada de cerveza!


35. Omnipollo / Prairie – Omniprairie (barril). A priori una colaboración entre los artífices de una cerveza como la Agamemnon junto a la cervecera estadounidense Prairie promete y mucho (para quien no conozca a éstos últimos, su Pirate Bomb fue de largo una de mis cervezas favoritas del 2014). Pero es que si además tienes la oportunidad probarla de barril conjuntamente con la citada Agamemnon, apaga y vámonos. En este caso estamos ante otra Imperial Stout pero elaborada con caramelo, vainilla y chocolate, cremosa, redonda, compleja, intensa… Lo dicho, pedir estas dos cervezas en una misma ronda debería estar tipificado como pecado capital, a medio camino entre la gula y la lujuria.


36. Oxbow – Arboreal. Fue una gozada además de una gratísima sorpresa probar esta American Sour Ale envejecida 6 meses en barrica de Bourbon y en la que los pequeños Brett y Lactobacillus campan a sus anchas. Coco, vainilla, caramelo, notas licorosas, yogur, grosellas, fresitas del bosque e incluso vinosa... Una auténtica delicia, no se parece a nada que hubiera probado antes y me cautivó de la primera a la última gota.


37. Pizza Port – Swamis IPA (lata). Dejando de lado (tampoco mucho, no creáis…) tanto “copón”, en la primera mitad del año hubo una cerveza que repetí como si no quedara otra cosa en la Tierra. Una IPA con el sello californiano grabado a fuego en cada gota, con un aroma que enamora, cítrica, refrescante, amarga pero con suficiente fondo. Cierto que hay algunas cerveceras europeas que actualmente elaboran IPAs de nivel, pero pocas han conseguido no solo que repita sino que terminara bebiendo 2 six-packs de latas de 47,5cl en mes y medio. Empiezo a entender aquello del sueño americano… con cervezas como éstas cualquier sueño es posible… ;-).

A la playa siempre hay que ir bien equipado ;).

38. Pohjala – Öö (botella y barril). Casi podría copiar el mismo comienzo de la Kees para esta cerveza ya que nos encontramos ante una cervecera de Estonia cuyo portafolio me ha sorprendido mucho apareciendo de la nada. Vinieron también al Olhops de Valencia como Laugar y aunque me perdí conocerlos en persona no puedo decir lo mismo sobre sus cervezones de nivel. Hay varias que me maravillaron, pero hay una en concreto que fue amor a primera vista, y es esta Baltic Porter subidita de tono. Trago sedoso e intenso, sabores torrefactos y de chocolate, con todos los elementos (que son muchos) necesitando de los demás y ofreciendo un trago realmente redondo… Una cerveza deliciosa.


 39. Reptilian – Apokalypse Oporto (barril). Desde luego habréis podido comprobar que este año el listado está copado por cervezas oscuras de altos octanajes y, con el permiso de la Laugar, esta se corona como la mejor cerveza oscura que he probado hasta la fecha por un productor local. Tal cual y sin rodeos. Aunque el genial Isaac me tuvo engañado varios años en Mediona con sus ácidas e irreverentes “Marranada” (1.0, 2.0…), con esta joya me dejó definitivamente sin palabras. Con el nivel de productores locales en este estilo (Napar, Guineu/La Quince, los citados Laugar…) esta barbaridad envejecida en la pequeña barriquita de Oporto desde donde la sirve es a día de hoy mi favorita de calle. Complejísima, intensas notas a fruta desecada, cacao, café, regaliz, licorosa, trago cremoso… Enhorabona Isaac!!

Con esta cara de no haber un plato en su vida nadie diría
que este tiparraco es el artífice de tal "animal"... ;)

40. Rodenbach - Foederbier. No todos los días uno tiene la oportunidad de probar esta cerveza, según parece embarrilada directamente desde las barricas y sin filtrar ni pasteurizar. Fue en el Beer Temple donde la probé servida en bomba de mano y fue una gozada. Mucha madera, con menos notas a fruta del tipo cereza y también menos caramelo, más notas cítricas y los recuerdos vinosos y a vinagre menos estridentes, rematada por un punto final seco. Distintas y muy interesante.

La Rodenbach es la de la derecha.

41. Siren / De Molen – Empress Stout. Una curiosa colaboración perteneciente al Rainbow Project 2014 que empareja cada año a cerveceras británicas con cerveceras foráneas, en ese año tocó con algunas de las mejores de Europa. La curiosidad de esta Imperial Stout es que está elaborada con pimienta negra, algo que de buenas a primeras choca y no atrae mucho pero una vez lanzados a probarla y a medida que le pillas el punto y ves lo bien engarzada que está junto a otros elementos como el café y el cacao termina embaucándote. Curiosa sí, pero también muy rica.


42. Sixpoint Resin (barril). Con la Karl Strauss me he lanzado muy fácilmente a decir que era la mejor cerveza lupulada del año pero llegados aquí debo matizar que es así entre las IPAs disponibles más o menos habitualmente por nuestro mercado. Esta Imperial IPA que nos ocupa y que pude probar de barril en el Beer Tempel de Amsterdam previa recomendación de la “Bar-woman” me dejó tan alucinado que el domingo antes de marcharnos hubo que repetir visita y también pinta. Trago magníficamente equilibrado y bebible, con unas intensas notas a pino y cítricas sobre una base acaramelada pero ligera. Lo mejor, que no había ni rastro de sus 9,1%… hubiera jurado que no pasaba de 6,5-7… Fantástica.

… en esas que estás en un bar bebiendo… y olvidas hacer
la foto a la birra... pero encuentras una foto... de la pizarra...
foto que hiciste para no olvidar el nombre… xD

43. St. Bernardus Xmas (75cl). ¿Cómo os quedáis al ver este clásico por aquí? Que no os engañe su aspecto… Lo sorprendente es que no haya incluido esta cerveza en años anteriores cuando lleva enamorando los paladares en mi casa varias navideñas en comidas y cenas. Como siempre, beberla en botella de 33 o de 75cl es como hablar del agua y el aceite. Quizás os parezca que exagero, pero os aseguro a que merece probar la diferencia, más que notable. Sobre su contenido es tremendamente equilibrado, lejos de lo que podríamos asociar a típicas belgas, con el dulzor y el alcohol sorprendentemente bien atados y dejando que el trago sedoso y rebosante de frutas desecadas, cacao y especias… Una cervecera de las de siempre haciendo cervezas de altura a precios populares. ¿Qué más se puede pedir?


44. The Bruery – Smoking Wood Bourbon BA. Hablar de The Bruery es hacerlo de una de mis cerveceras estadounidenses favoritas, sobre todo por cómo trabajan las barricas. En este caso nos encontramos frente a una Imperial Porter con centeno envejecida en barrica de Bourbon, corpulenta, cálida, ahumada, arrolladores recuerdos a turba, con la característica sequedad y el toque punzante del centeno intensificando el ya de por sí carácter de la madera… Una cerveza que se sube directamente al Olimpo de las mejores que he podido probar de esta notable cervecera estadounidense, para tomar con mucha lentitud paladeando sus infinitos matices, y si puede ser en un entorno como el de la foto, en plena Laguna Negra, pues mejor que mejor, ¿no os parece? ;)


45. The Lost Abbey – Red Poppy Ale. Más naturaleza, en este caso Pirineos, y más cerveza estadounidense, en este caso una de las míticas Sours yanquis… aunque no sé cómo debería llamar a un híbrido entre Red Flandes y Oud Bruin hecha a partir de una base de una Brown Ale que se envejece en barricas 6 meses y elaborada con cerezas agrias… ¿Mejor redondeamos en “Sour”? ;). Una cerveza notable y muy bien rematada, con notas vinosas, acéticas y a madera diferente a ejemplos belgas en su menor acidez y también menos dulzor y a la que le pondría un gran pero y es su precio elevado, algo frecuente en las Lost Abbey y que no siempre se ve reflejado en el contenido.


46. (Eldridge Pope) Thomas Hardy's 1975. Por fin en 2015 cumplí uno de mis sueños durante muchos años, probar esta mítica Barley Wine inglesa, y puestos a hacerlo nada más y nada menos que de ¡1975! Aquí he de agradecer enormemente a los cracks de Zeta el detallazo de querer compartirla conmigo ya que como muchos sabéis esta cerveza dejó de producirse hace años. Lo que más me sorprende es lo tremendamente bien conservada que está, ni rastro de sabores metálicos desagradables, cartón ni nada parecido… Tras ¡¡40 años!! aún conserva un cuerpo robusto, con una textura sedosa, no forma espuma eso sí pero todavía conserva algo de carbonatación… Notas a pasas y frutos secos, caramelo, recuerdos a vino Porto… Antes de probarla pensé que lo más normal sería que me decepcionaría, con tanto tiempo a sus espaldas y quizás por la fama un poco hinchada con el paso de los años, pero si os digo que no solo no fue así sino que nos quedamos a cuadros porque hay muchas cervezas contundentes que con pocos años aparentan ser mucho más viejas… El mito cumplió con creces las expectativas. Magnífica.


47. Three Floyds – Chevalier Bertrand Du Guesclin. Sour ale con arándanos y envejecida en barrica que ofrece una acidez notable pero no excesiva, con un festín de frutos rojos (fresa y arándanos) y también un punto a limón, todo ello redondeado por la citada madera y recuerdos vinosos. Compleja, refrescante, muy bien balanceada e intensa en sabor. El único pero, como siempre con esta cervecera, el precio elevado al que llega.


48. Three Floyds – Dark Lord 2009 (cera blanca). Una de las cervezas más buscadas, con el precio más desmedido por la reventa… Sí, y también una grandísima cerveza, hay que decirlo todo. Probada gracias a Gabriel Zombier, a quien agradezco el detallazo y la velada con muchos cervezones que disfrutamos con buenos amigos. Si tenéis ocasión de probarla, compartida y sin pagar una fortuna, no lo dudéis. Eso sí, pagar lo que algunos pagan por ella personalmente no os lo recomendaría. Su mejor característica es el equilibrio al igual que la Founders KBS citada en el post anterior, ya que ni hay rastro del elevado alcohol, ni hay ninguna nota que despunte más que las demás. Dicho esto, y habiéndola disfrutado mucho, es de esas cervezas que tampoco te pierdes nada si no la pruebas puesto que en Imperial Stout las hay y muchas a precios bastante más asequibles y que como mínimo igualan su nivel.


49. Wild Beer Madness IPA (lata). Otra revelación más en formato lata y con el lúpulo como protagonista. La había probado previamente en botella y me gustó bastante pero nada que ver con el pasito extra que ofrece en lata, realmente destacable. Lúpulo en vena a lo yanqui, nada que ver con otras elaboraciones de esta inglesa tan dada a dar ese punto “Farmhouse” / Saison a todas sus cervezas. Intensa aromáticamente, pino, cítricos y fruta tropical por doquier, amargor notable y persistente, muy bebible y refrescante… Un ejemplo más para aquellos que siguen reticentes a las latas.


50. Yria / Reptilian The Nuclear Mutant Beast Vs The Giant Reptilian From Hell. Y termino el listado con este “animal” de nombre larguísimo. Y hago bien al llamarla animal porque estamos frente a un “monstruo” del mismo calibre que los que aparecen en su etiqueta (genial por cierto…). Un brebaje extremo para beberlo con mucha pausa, nada de medias tintas: cuerpo rotundísimo, textura cremosa, notas ahumadas, madera, tabaco, chocolate negro, centeno… Bueno, todo no es tan excesivo ya que el alcohol aun siendo elevadísimo simplemente aporta cuerpo, calidez y densidad, pero nada desagradable. Una cerveza no apta para todos los paladares ni para cualquier momento, cierto, pero hay que reconocer que merece todos los halagos que ha recibido… o más. Enhorabuena a los artífices… Eso sí, si pretendía ser una Black IPA, desde luego se os fue de las manos Isaac y Ernesto!!!


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A la anterior lista y por pequeños detalles no he podido incluir también algunas elaboraciones muy destacables que también bebimos como Napar Potemkin, Cantillon Lou Pepe Kriek 2011, Beavertown Heavy Water Sour Cherry & Sea Salt, Deschutes Obsidian Stout, Biribil Basajaun, Mikkeller & 3 Floyds Bla Spogelse, De Cam Oude Geuze, Põhjala & Boneyard Baltic Notorious IPA3, Le Trois Mousquetaires Baltique Porter Grand Cuvée, Ritterguts Gose y también dos cervezas que ya había mencionado en listados de años anteriores como la Ballast Point Grapefruit Sculpin y la Russian River Pliny the Elder.

En cuanto a estilos, entre las 50 cervezas de este año hubo mayoría de Imperial Stout/Porter (20), seguido de APA/IPA/IIPA/Black IPA (18) y por último las cervezas de fermentación espontánea o mixta (6 cervezas). Por distribución geográfica el país más representado es Estados Unidos (18), Reino Unido (9) y Bélgica (8), quedando las cervezas locales con 6 representantes.

Sin duda hay que reconocer que fue un año que disfrutamos mucho. Veremos lo que nos depara este 2016, pero sea como sea lo que es seguro es que no faltará buena birra y buena gente con la que compartirla. Dicho esto, tan pronto saque algo de tiempo os explicaré con más detalle lo que os anticipaba al principio y que afectará en gran medida a la disponibilidad y actualización de este blog.

Salut!


3 buenas cervezas de gigantes estadounidenses.


Hoy me apetece compartir con vosotros las notas de tres cervezas elaboradas por dos gigantes de la industria como son Boston Beer Company y Sierra Nevada, respectivamente la segunda y tercera cervecera en volumen de ventas dentro de las crafts estadounidenses (5ª y 7ª respectivamente si tenemos en cuenta también las cerveceras no “craft”, según la Brewers Association*). Pero esos números y su enorme tamaño no van reñidos con que sus productos sean frecuentemente muy recomendables, como es el caso que nos ocupa.

Sierra Nevada Pale ale.

La primera de las tres es un clásico entre los clásicos, una elaboración icónica ya que su etiqueta verde es una de las primeras que me vienen a la mente no solo cuando pienso en el estilo American Pale Ale sino también cuando me remonto unos cuantos años atrás y recuerdo aquellas primeras cervezas que llegaban por estos lares y que tenían el lúpulo como protagonista. Pese a que hoy en día pasa más desapercibida por la vasta oferta que disponemos en las tiendas, tuve ocasión de reprobarla para escribir este post y la disfruté realmente muchísimo.


Servida en copa ofrece un color brillante, entre ambarino y cobrizo, con una espuma blanca de fácil formación y de persistencia media. En nariz destacan sobre todo las notas frescas a limón y también en menor medida a naranja, así como un punto herbal, a caramelo y bizcocho. En boca posee un trago muy redondo, nuevamente cítricos, notas herbales y a cereal, con un punto amargo y resinoso notable, acentuándose a medida que avanza el trago, y dejando un final largo, amargo y seco, aunque nada cansino por la buena base de fondo. Trago limpio y directo, sin demasiadas distracciones, fresco y chispeante por la carbonatación. Un clásico que siempre merece la pena reprobar mientras que esté fresco. Además, y como curiosidad, si queréis identificar el lúpulo Cascade y no tenéis ninguna single-hop a mano con este lúpulo, echadle un tiento a esta cerveza ya que el Cascade es muy reconocible en este caso.

Samuel Adams Rebel IPA.

Saltamos de la costa oeste a la este y a diferencia de la anterior, en este caso nos encontramos una elaboración bastante nueva en comparación con otras cervezas de la casa como puede ser su clásica Boston Lager. Se trata de una West Coast IPA de 6,5% y 45 IBUs elaborada con lúpulos Cascade, Simcoe, Chinook, Centennial y Amarillo.


Servida en copa posee un color ambarino muy limpio, sin posos ni turbidez, con un torrente intenso de burbujitas minúsculas que ascienden vigorosamente hasta formar una espuma blanca, esponjosa y de buena retención. En nariz destaca el golpe a lúpulos aromáticos, especialmente herbales y resinosos, y más de fondo también ligeramente cítricos. También aparecen recuerdos leñosos y a fruta madura como el albaricoque, y por debajo hay una buena base maltosa, destacando notas a caramelo pero también ligeramente a cereal. Ya en boca vuelven a aparecer las mismas notas descritas en nariz, destacando los recuerdos a resina, pino y algo leñosos, junto con las notas a melocotón (suaves) y ligeramente cítricas. Carbonatación viva pero fina, final amargo, muy limpio y no agresivo. En definitiva se trata de una cerveza muy fresca, aromática, balanceada y bebible que puede gustar a los amantes del lúpulo pero con miras a públicos más amplios y también menos iniciados.

Sierra Nevada Kellerweis.

Por último volvemos a cruzar los Estados Unidos de costa a costa para detenernos en California con una elaboración bastante atípica dentro del catálogo de Sierra Nevada, cervecera más dada a elaboraciones con el lúpulo como protagonista. Se trata de una cerveza de trigo (weiss) con lúpulos Perle y Sterling que alcanza los 4,8% de alcohol y perteneciente a la gama de elaboraciones fijas de la cervecera californiana. Su nombre, he de reconocerlo, me descoloca ya que no sé si pretende conjugar los nombres de dos estilos alemanes como el de las Kellerbier y las Weisse, o quizás tiene que ver con la particularidad de que se elabora en fermentadores abiertos a diferencia de la mayoría de cervezas actuales.


Más allá del bonito color anaranjado de mediana turbidez, en copa sorprende primeramente su espuma, menos vigorosa y persistente que no tarda en quedar reducida a un fino anillo, cosa explicable por una carbonatación aparentemente menos viva, características a priori poco asociadas a las clásicas Weizen alemanas. En nariz destacan en primer lugar los recuerdos especiados a clavo y recuerdos a fruta madura de hueso (también algo de banana pero no tan excesiva como en las clásicas Weizen). De fondo aparece cereal crudo, masa de pan y ligeros recuerdos cítricos. En boca posee una entrada con una carbonatación viva y un trago refrescante, con una textura ligeramente sedosa pero nada que ver con la clásica cremosidad de las Weizen alemanas, y destacan las notas a pan y cereal acompañadas del citado punto especiado. Se trata de una weizen distinta, con menos cuerpo y que llena menos el paladar en comparación con las clásicas bávaras, y donde la levadura ofrece notas más a fruta madura de hueso y menos a banana. 

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Y esto es todo por hoy. En resumen estamos ante tres cervezas recomendables y a precio competitivo pese a venir del otro lado del Atlántico. No quisiera terminar sin agradecer una vez más a Crusat el detalle de mandar estas muestras para disfrutarlas así como la total libertad para opinar sobre ellas, como siempre.

Salut!


Mejores cervezas de 2015 (1/2).


Como todos los años, tras el titánico resumen anual de entradas llega el recopilatorio con las 50 cervezas que más disfrutamos durante todo el año anterior. A priori parecerá un número exagerado pero si os digo que en un corte inicial me salían 84 auténticos birrotes más que recomendables, podéis haceros una idea de la dificultad que ha supuesto ir recortando hasta obtener la lista definitiva que continúa.

A los que os preguntéis sobre el por qué publicar un listado así, la verdadera razón de fondo no es más que hacer un ejercicio para que no se pierdan todos estos nombres en mi cada vez más frágil memoria. En lugar de guardarme la lista en una libreta para mí, a partir de 2013 y tras varios años sin hacer nada por el estilo, pensé que igual podía ser útil o interesante para quien pudiera leerlo. Si hago estas aclaraciones tan triviales es porque no quiero que nadie piense que tras un post como este existe un afán exhibicionista o buscar comparaciones en plan a ver quien la tiene más larga. De hecho en más de una ocasión me he planteado si esta lista tenía sentido por eso mismo. Pero dicho todo esto, vamos con las cervecitas bien ordenaditas alfabéticamente ;).

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01. 3 Fonteinen – Armand & Tommy. Cerveza hecha mezclando diferentes lámbicas añejas de Boon y 3 Fonteinen para el Sour & Bitter de 2012 en Dinamarca por Armand (3 Fonteinen) y Tomme (Lost Abbey). Sabía que no decepcionaría y tras unos años de guarda el pasado mes de junio le llegó la hora. En cuanto a la descripción, pues ya sabéis, manzana verde, limón, esa acidez salvaje tan propia especialmente de las Boon, astringencia… En fin, todos esos tópicos y típicos (y bastante aburridos de leer…) recuerdos indescriptibles de las cervezas espontáneas que es mejor disfrutar que leer o ponerse a describir… Una delicia.


02. Alvinne - Mano Negra Chili Stout Bourgogne BA. No sé cuántas veces habré comentado mi admiración por la buena mano de estos belgas con las barricas. En este caso el nombre ya adelanta lo que nos encontraremos: una Stout cálida, con marcada acidez, astringencia y vinosidad por un lado, y rebosante de notas picantes por otro. No apta para paladares poco avezados en el mundo del picante pero una vez superado el impacto inicial, es de esas cervezas que no querrías terminarte nunca.


03. Alvinne – Lanti. Que estés en el Borefts de De Molen con toda la cantidad de buenas cervezas que había y decidas prescindir de probar algunas desconocidas para poder repetir esta en varias ocasiones creo que debería decir bastante sobre lo que tenemos enfrente. Creo que fueron 3 o 4 las veces que probé esta joyita envejecida en barrica y elaborada con moras, arándanos y endrinas. Muy refrescante pese a la barrica, cítrica y láctica sin excesos y compleja como ella sola. Una oda a las frutas del bosque. ¡Qué gozada!


04. As / Popaire – Popairas. Los FFdA de l’amic Joan son una de las mejores excusas del año para beber todas esas cervezas que aguardan en la bodega sin fecha de salida prevista. Esta Barley Wine envejecida en barricas de vino, hecha en colaboración entre dos cerveceras de la costa noreste catalana y bebida también en la misma jornada que la 3 Fonteinen citada arriba, me pareció realmente sensacional tanto por su riqueza en matices como sobre todo por lo bien engarzados que estaban todos ellos, sin que los considerables 11% de alcohol molestaran lo más mínimo. Y esto con un solo año de guarda, no quiero pensar en cómo mejorará con un poco más de tiempo...


05. Ballast Point – Indra Kunindra. Posiblemente la cerveza más curiosa que bebí en 2015. A priori, que te sirvan una cerveza con curry, comino, chile, coco, lima... no suena del todo bien, lo reconozco, ni aun siendo un amante de las especias o el picante como es nuestro caso. He de agradecer a Víctor de VLC on Tap por tener el detallazo y permitir que probara esta esquiva rareza porque la disfruté enormemente y nunca hubiera imaginado que todas estas especias conjugaran tan bien con una base oscura y torrefacta. Eso sí, como suele ocurrir con este tipo de elaboraciones, o te gusta muchísimo o por el contrario la aborreces al primer sorbo. No hay término medio posible.


06. Ballast Point – Victory at sea. Una Imperial Porter sedosísima y muy equilibrada que ofrece una combinación sutil de notas a vainilla y torrefactos, nada arrolladora pese a su elevado alcohol y que te atrapa desde el primer sorbo. Antes de probarla pensaba que estos californianos eran grandes trabajando el lúpulo pero hay que reconocer que las oscuras no le van a la zaga.


07. Beavertown – Gamma Ray. Si pienso en lúpulo, sin duda este 2015 a nivel personal ha sido el año de las latas y en este listado encontraréis varias IPAs y APAs en este tipo de envase, algo que hace unos años hubiera jurado y perjurado como imposible. Ésta APA en concreto debe haber sido una de las cervezas que más he repetido en todo el año, fresca, muy bebible, con un marcado fondo a fruta tropical y cítrica que acompaña genialmente el fondo amargo. Soy fan de Beavertown desde el primer sorbo que di a esta cerveza. Eso sí, como todas las IPAs, siempre probadla bien fresca, que no fría…


08. BFM – La Saison √225. Disfrutada durante una calurosísima mañana de julio en la que el cuerpo me pedía algo muy refrescante. Se trata de una saison en la que el amigo Brett se muestra a sus anchas, con el lógico juego de las levaduras, astringente, cítrica, terrosa y una importante presencia de la madera usada en su guarda. Una gozada esta Saison, de las más auténticas que he bebido en estos tiempos en los que el nombre del estilo se usa con cierto libertinaje, en lo semántico y en no pocas ocasiones también a la hora de su pronunciación… ¡Por Dios, dejad de soltar por la boca ese horrible vocablo /sáison/ marcando bien la "a" o /saisón/ y tratad de medio pronunciarla bien, algo así como /sezón/ con la "o" cerradita...)!! ¡¡Se me erizan los pelos cada vez que lo escucho mal pronunciado!!!


09. Boon - Geuze Mariage Parfait 2011 (75cl). He bebido varias veces esta elaboración en formato de 37,5cl pero no fue hasta este año cuando pude probarla en botella de 75cl y la diferencia percibida fue abismal. Como ya decía por arriba hablando de la 3 Fonteinen, las Boon suelen aportar notas más “salvajes” o menos refinadas que otros de sus colegas productores y mezcladores de lámbicas. En este caso rezuma notas a madera, sequedad, una acidez notable pero no desmedida, una carbonatación sorprendentemente viva por un lado pero también cierta madurez en el sabor comparada con otras lámbicas, además de todo ese llamémosle “X” (corral, paja, cuero…).


10. Buxton / Arizona Wilderness – Dragon Tips. Mi sensación es que durante 2015 muchos productores han apostado más de lo habitual por elaboraciones con frutas y/o especias. Esta colaboración entre la inglesa Buxton y la yanqui Arizona Wilderness es una muestra de ello, en la que aparece el chile picante balanceado maravillosamente gracias al uso de jarabe de arce y maltas torrefactas, consiguiendo un trago sabroso pero redondo, cálido y muy cremoso. Una gozada.


11. Buxton / Omnipollo Yellow Belly Sundae. En todo el año no habré probado más de seis cervezas sumando ambas cerveceras implicadas en esta colaboración y casualmente hay cuatro que van directamente al Top50. Como nota mental para 2016 habrá que aplicarse con ellas. En este caso concreto se trata del típico elixir post-cena, el clásico copón corpulento y contundente, cálido y algo licoroso, con matices provenientes del cacao y la vainilla añadidos en su elaboración, también notable el Bourbon pero bien integrado en el conjunto, textura cremosa… Para quitarse el sombrero.


12. Caleya Asturies Pale Ale. Esta APA asturiana fue una de las gratas sorpresas de la segunda mitad del año. La había probado previamente y no me llamó tanto la atención, quizás porque hayan ido mejorando su receta desde cuando la probé hace dos años y/o quizás porque esta vez estaba bastante fresca. Supongo que habrá de las dos cosas. He leído y escuchado muchos halagos sobre su IPA, Goma2, pero la que yo probé en botella tenía una pizquita excesiva de alcohol, cosa que no ocurre con esta APA realmente bien hecha, redonda y con la base bien trabajada, fresquísima, muy aromática y rebosante de notas tropicales sin que eso perjudique su facilidad para beber y su trago limpio. Probada fresca es una gozada y ejemplos como estos son los que debiéramos seguir cuando en ocasiones soltamos con cierto desenfreno aquello de “consume local”.


13. Coronado – Stupid Stout Bourbon Barrel Aged. Casi siempre que me encuentro una Imperial Stout envejecida en barrica suelo sucumbir y me hago con ella. Pero de todas hay pocas que últimamente me hayan dejado los ojos como platos como ocurrió con ésta. Por su equilibrio, intensidad, sedosidad y complejidad merece como poco estar entre las 5 mejores cervezas del año. Majestuosa desde la primera a la última gota.


14. Crooked Stave – Surette Provision Saison. Este año he bebido bastantes Saison y es el estilo que muchos vemos como la nueva IPA (estilo, éste último, que por mucho que queramos seguirá “condenado” a ser el más bebido). En Borefts incluso era el estilo invitado para este año y no es casual… Pero si hay dos Saison que me han maravillado en 2015 por un lado es la BFM ya citada más arriba, y por otro lado esta estadounidense envejecida también en barrica. Ofrece mucho cereal, acidez cítrica, terrosa, fruta fresca, un puntito especiado… Realmente compleja y sin ser tan fresca o seca como otros ejemplos del estilo es realmente una pasada.


15. De Struise – Pannepeut 2008. Muchas veces he reiterado públicamente mi admiración por la Struise Pannepot, en mi opinión la mejor Quadrupel de largo del mercado por su complejidad y equilibrio, pero también y en mi humilde opinión una de las mejores cervezas belgas no lámbicas. Palabras mayores, sí, pero es como lo siento. Bebida joven es una gozada, pero con un poco tiempo de guarda es increíble ver cuánto gana y cómo crece. Ésta con 7 añitos a sus espaldas la bebimos en el mítico 7º FFdA, como la 3 Fonteinen y la Popairas citadas arriba. Gràcies de nou per l’excusa, Joan!! :)


16. Fifty Fifty – Eclipse Elijah Craig 12 years. He dudado mucho sobre si debería añadir o no esta cerveza en el listado puesto que su precio exageradamente elevado me pareció injustificado en las otras variantes de Eclipse que probé. Pero también sería igual de injusto no reconocer que, olvidándonos de todo lo que rodea a la cerveza y centrándonos solamente en su contenido, ésta Imperial Stout envejecida en barricas de Bourbon Elijah Craig merece sobradamente estar entre las mejores cervezas del año. Intensa de sabor, cálida, sedosa y muy redonda en su conjunto.


17. Flying Monkeys – Paranormal. Estos canadienses no suelen andarse con medias tintas como veréis con el siguiente número. Si la Chocolate Manifesto es una oda de los excesos al chocolate, ésta es un festín del pastel de calabaza más yanqui que os podáis imaginar: calabaza asada muy golosa, cantidad de especias entre las que domina especialmente la canela, galleta de jengibre, bizcocho, siendo más fresca y menos empalagosa de lo esperable por el jengibre, con el alcohol maravillosamente bien integrado. Una de esas cervezas que también gusta mucho a unos y que otros la aborrecen.


18. Flying Monkeys – The Chocolate ManifestoPor redes sociales y blogs he leído muchas opiniones sobre esta cerveza, algunas sobre cuán intensa y desbordante era hasta el punto de resultar empalagosa y/o desagradable, otras veces sobre cuán maravillosa compleja era… Yo me uno al segundo grupo ya que el festín que recibí en la copa, desde chocolate con leche, crema de licor tipo Bayleys, bombón, mazapán… Es para volverse majareta. Un punto excesiva, quizás, en intensidad y dulzor, pero hay que quitarse el sombrero ante ella sí o sí, al menos en mi opinión.


19. Founders – KBS. Como ocurre con todas las cervezas ampliamente alabadas y que llevan asociado cierto misticismo, temía que esta Imperial Stout con café, vainilla y envejecida en barricas de Bourbon, pudiera decepcionarme pero lo cierto es que he de reconocer que los halagos en este caso son más que merecidos. Aun no siendo la I.stout envejecida más alucinante que haya podido probar (se me ocurren muchas que podrían hacerle frente sin problemas y que no gozan de tantos halagos en webs de rating) su mejor atributo, el equilibrio, pese a ser una cerveza rotunda y sabrosa, la hacen muy destacable.


20. Gänstaller / Närke / De Molen – Schwarz Bock Baltic Porter B & G. Este año he bebido menos cervezas de baja fermentación que en años anteriores, y aunque no han sido pocas las Helles alemanas que han aliviado mi sediento gaznate en algún momento, desgraciadamente me hubiera gustado probar más variedad. En este sentido se agradece esta especie de Baltic Porter en tri-colaboración entre una de mis cerveceras alemanas favoritas y dos titanes de las oscuridades como De Molen y Närke. Rebosa recuerdos a cereal, notas leñosas y torrefactas, así como un punto de fruta desecada, muy fácil de beber… Una de esas cervezas que todo aquel que maldice la baja fermentación debiera probar.


21. Hair of the Dog - Adam from the Wood (barril). Fue una de las dos primeras cervezas con las que nos lanzamos a la aventura en el Borefts. De buena mañana y sin haber comido nada, de golpe y porrazo tomamos un animal corpulento de esos que uno preferiría degustar a media tarde como sobremesa. ¿La razón entonces de hacerlo? La cola enorme que se formó a primera hora frente al stand de Hair of the Dog cuando en los otros casi no había ni gente. En copa nos encontramos de todo… ¡y más! Recuerdos a la barrica de bourbon que la alojó, muchísima fruta madura y desecada, caramelo, cacao… Fue "duro" beberla de primeras, pero el golpe sensorial tampoco lo olvidaré fácilmente…


22. Harviestoun - Òrach Slie. Ya os desgrané mis sensaciones por aquí en el mes de octubre y desde el primer sorbo supe que esta genialidad de los “escoceses del ratón” iría directa al top anual. Una lager envejecida en barrica de whisky escocés Glenfarclas, muy limpia y elegante, tremendamente bien trabajada desde su base maltosa, repleta de matices entre los que destacaba la vainilla y el caramelo. Un homenaje a las lager dándole un corte más actual. Sensacional trabajo.


23. High Water – Le Petit Diablotin. Esta cervecera californiana de “la cascada” me ha dado muchas y muy gratas sorpresas en forma de “lupulazos” e Imperial Stout. Pero más recientemente también me ha sorprendido esta American Sour Ale envejecida en barricas de vino y elaborada con zumo de granada y cereza agria. Me recordó a alguna Alvinne por como conjuga las notas acéticas, la fruta y la madera, pero con el añadido en este caso del punto que los yanquis denominan como “funky” y que además de ser muy molón nombrarlo (y vacío de contenido…) también resulta muy recurrente cuando uno habla de las cervezas yanquis marcadamente ácidas ;-).


24. Hopf - Muospacher Bockfotzn. A finales de año tuve oportunidad de probar una buena selección de cervezas alemanas estacionales que desgraciadamente no solemos ver mucho por aquí. Muchas fueron una grata sorpresa y especialmente esta weizenbock fue la que más me gustó. ¿Las razones? Las mismas que tantas otras cervezas de esta lista: su equilibrio y lo bien que esconde el alcohol, su sedosidad y riqueza de matices aunque con menos intensidad del clásico recuerdo a banana de lo que suele ser habitual en el estilo.


25. Horal – Oude Gueuze Megablend 2013. No ha sido hasta este año cuando he podido entender lo que realmente hace que esta mezcla de lámbicas sea realmente admirable,  y es ni más ni menos que algo tan simple pero a la vez tan importante como el tiempo y la guarda. La propia etiqueta de ediciones anteriores a 2015 recomienda una guarda de 2 años antes de abrirla y os doy mi palabra que puede parecer una perogrullada pero si podéis probar una fresca del año y reprobarla tras un tiempo ya me diréis… ;-).


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Y hasta aquí la primera parte. En unos días remataré el listado con más, aunque no sé si mejores, cervecitas… ;-).

Salut!